
Aquella madrugada fría,
soñé con el día negado a mis instintos salvajes,
e intempestivamente aparecieron mis nostalgias extraviadas
que con iracunda pasión,
comulgaron ante un profundo sentimiento...
Aquella intrépida excitación profana
calcinó furtivamente mi piel
Aquellos labios lujuriosos
devoraron mi sublime sensibilidad...
Aquel insaciable ser obscuro
amalgamó su lujuria excelsa
en mi indomable demencia ferviente
sin piedad...
Y en la plenitud
malditamente irrefrenable
sucumbí
ante su perversidad...


