Una tarde muy fría, al caminar por la acera mojada luego de una llovizna intensa, bajo un cielo gris, empecé a observar a la gente. Algunos iban caminando a prisa, otros iban despacio, pocos caminaban solos y muchos en compañía, cada quien con un pensamiento predominante que los hacía dirigirse hacia su destino y los solitarios derrepente caminaban simplemente para pensar.
Nunca sabremos las jugadas del destino, por decirlo así, hasta el momento donde tenemos que enfrentar situaciones que escapan de todo lo que tanto se había planificado, he allí la gracia de salir del mundo convencional y aquellos paradigmas rutinarios que creíamos tener y nos cuesta dejar.
Tiempo para cambiar, tiempo para evolucionar, tiempo para vivir o tan sólo quizá encontrar la esencia de nuestro existir…
Tiempo para cambiar, tiempo para evolucionar, tiempo para vivir o tan sólo quizá encontrar la esencia de nuestro existir…

No hay comentarios:
Publicar un comentario