domingo, 23 de mayo de 2010

Amanecí


Amanecí libando entre tus brazos tan míos como ajenos,

Amanecí acariciando la sensibilidad de tus flancos tan perfectos como imperfectos,

Amanecí entre tus garras impregnadas en mis pechos,

Amanecí cantando una copla a tu destierro



Amanecí anhelando que fuera real aquel espasmo de tiempo

Amanecí deseando embriagarme en la exquisitez de la ambrosía de tu veneno

de pronto

desperté súbitamente

y comprendí... 


que fue tan solo

un exabrupto sueño...

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